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El terremoto de 1755 en Leganés
Por Admin (del 30/10/2009 @ 10:24:01, en Actualidad, leer 4822 veces)

La ermita de la Mora no desapareció tras las réplicas del terremoto de Lisboa de 1755.

NO HUBO RUINA ALGUNA NI PERECIÓ NINGÚN HOMBRE NI ANIMAL, según las declaraciones de cuatro concejales del Consistorio en 1755 a una encuesta que mandó realizar el rey Fernando VI para conocer los desperfectos del terremoto.

Cómo manipular un hecho tergiversando la historia local por parte de algunos concejales y cargos públicos con el apoyo de asesores y periodistas sin ningún tipo de escrúpulos

El derribo de la ermita de la finca de la Mora sigue produciendo sonrojo al PSOE e IU y no saben como desembarazarse de este error urbanístico, aunque la solución es muy fácil: obligar al propietario a reconstruir la ermita tal y como era –incluidos los materiales de construcción- e imponerle una multa por no cumplir lo estipulado en la licencia de obra.

Si hace unos días el gerente de Urbanismo manifestaba en el Pleno Municipal que esta construcción era de principios del siglo XX; ayer, para corroborar esa tesis el gabinete de prensa del Ayuntamiento de Leganés junto con la concejalía de Urbanismo e Industrias, el propio Alcalde, Legacom y sus ínclitos asesores históricos no tienen mayor ocurrencia que manifestar que el terremoto de Lisboa de 1755 derribó la ermita de la Mora. Todo ello aderezado con hipotéticas declaraciones de los familiares de los propietarios en segundo grado de consanguinidad.

No entendemos como no se han basado en los dos fuertes terremotos que ocurrieron del 6 de octubre de 1680 y el 23 de marzo de 1747. El primero de ellos con magnitud de 6,8 grados en la escala de Richter y una intensidad de VIII-IX. El segundo con una magnitud de 6,2 e intensidad máxima de IX. Por el contrario la intensidad del terremoto de Lisboa de 1755 en la provincia de Madrid no fue excesivamente alta (grado V)

Por tanto cabe decir que el intento de manipulación de los hechos merece la total reprobación ciudadana para todos aquellos estamentos municipales, personas, asesores, periodistas y la propia empresa municipal de comunicación que una vez más en aras de sus propios intereses han manipulado la realidad de la historia local.

Valga desde aquí nuestra más absoluta repulsa a este tipo de ciudadanos que amparándose en la más absoluta impunidad y utilizando los medios públicos reescriben la historia local con tal de conseguir sus espurios objetivos y no reconocer la barbaridad de la demolición de este edificio del siglo XVI, cuando hubiera sido más fácil reconocer ese hecho y poner los medios necesarios para que quien esquilmó el patrimonio histórico lo volviera a reconstruir. En definitiva los historiadores de cámara están en la senda, muy de moda actualmente, de negar las evidencias documentales e históricas incorporándose a la corriente del negacionismo histórico.